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Origins 2011: arranque y conferencia de Ada Yonath

Desde Montpelier nos hemos puesto de acuerdo algunos participantes de Bioxano para reavivar este desolado rincón de la blogosfera. Nos encontramos en el día 1 del Origins 2011 Conference, organizado conjuntamente por el ISSOL y la International Astronomic Union. Durante seis días iremos actualizando los acontecimientos más sobresalientes de este suculento congreso.

Tras disfrutar brevemente de la agitación nocturna de una noche de sábado y de la exagerada calma de una mañana de domingo en esta encantadora ciudad, hemos podido asistir a los primeros compases de lo que promete ser una semana apasionante. Las primeras intervenciones, previsiblemente faltas de ritmo, eran el preludio a la conferencia plenaria de inauguración de Ada Yonath, investigadora israelí ganadora del Premio Nobel de Química de 2009 por sus estudios sobre la estructura del ribosoma. Cabe decir que la charla ha sido como una montaña rusa: una introducción innecesariamente simple y tediosa y un final con aderezos decepcionantes han flanqueado un grueso amasijo de información muy ilustrativo e interesante. El avance en el conocimiento de la asombrosa estructura del ribosoma aporta una perspectiva más precisa sobre el funcionamiento de los seres vivos. Por otra parte, el tema del origen y la evolución de esta compleja máquina biológica es sumamente interesante y probablemente lo retomaremos en entradas posteriores.

La demostración del papel catalítico del RNA ribosómico constituye el ejemplo más paradigmático de que las proteínas no poseen el monopolio de la catálisis celular y lanza pistas sugerentes sobre la evolución bioquímica primitiva. Sin querer entrar en detalles excesivos (al menos en este comentario introductorio del congreso), hemos pensado en conseguir algún material que represente visualmente la relevante aportación de Ada a la biología básica. En nuestro esfuerzo, hemos acudido esperanzados a preguntarle a la conferenciante sobre un vídeo que había mostrado en su intervención. Con un rictus demoledor, nos ha espetado un compacto “está en Youtube” antes de darse la vuelta sin mediar más palabra y alejarse cabizbaja de la zona de reunión. De ese modo, además de la sorprendentemente reducida interacción con ella, conseguimos triunfantes un vídeo muy ilustrativo de su presentación que os mostramos a continuación.

 

Otro encuentro a destacar durante el aperitivo ha sido con una asistente que se registró a última hora para sorpresa de los asistentes. Se trata de Felisa Wolfe-Simon, la cabeza destacada de los ya famosos estudios de seres vivos con componentes aparentemente basados en arsénico, que ya comentamos aquí y que tanto ha dado que hablar con posterioridad (véanse por ejemplo los comentarios de Juli Peretó, Carl Zimmer y Steve Benner). Aun sin llegar a hablar con ella, sí pudimos ver que hace gala de una gran vitalidad que le puede venir muy bien en una época tan complicada tras el ya reconocido fiasco del arsénico.

En resumen, hoy hemos disfrutado de un aperitivo para nutrir la ilusión de formar parte de un evento como éste, que aúna en una misma gran sala a científicos de la talla de Gerald Joyce, James Kasting, John Sutherland y Antonio Lazcano, cuyas intervenciones esperamos con la impaciencia de un niño al que llevan a un parque de atracciones. Eso sí: aunque podemos prever algunos éxitos cantados, esperamos que los ponentes no se queden en la superficie de sus respectivos temas y que el debate tras las charlas no sea demasiado tímido. La valentía de los participantes puede hacer que este congreso sea realmente memorable.

Montpelier, por su parte, ha resultado ser una ciudad atractiva y llena de rincones muy agradables. La brisa matutina nos ha acompañado en el paseo por su casco histórico, en el que nos ha faltado visitar uno de los jardines botánicos más antiguos de Europa. También nos ha encantado encontrar en la Place de la Comédie una asamblea de Indignados apoyando la demanda de una democracia real aunque, por supuesto, no les hemos entendido un pijo.

Escrutando el cielo con Francisco Anguita

8 diciembre, 2010 24 comentarios

El pasado viernes, en un sorprendentemente poco publicitado acto, tuvo lugar una charla impartida por el eminente geólogo planetario Francisco Anguita en el aula de seminarios del departamento de geología de la Universitat. Pese a la reducida audiencia (no más de unas 50 personas), la conferencia fue de muy alto nivel. No podía ser menos, viniendo de un hombre curtido en ciencia que sabe cómo transmitir en palabras y gestos su pasión por los temas que trata.

Anguita realizó una exposición atractiva y heterogénea, en la que habló sobre cuestiones diversas, bajo el contexto común de la planetología y la astrobiología. Comenzó con una revisión histórica del desarrollo de la disciplina exobiológica, desde su origen y desarrollo temprano, con los contrastes clásicos entre entusiastas como Joshua Lederberg y críticos como George G. Simpson, hasta el asentamiento de la rama de la mano de investigadores de la talla de Bada, Sagan y Drake. La ecuación de Drake es, precisamente, uno de los conceptos más famosos en relación con la búsqueda de vida e inteligencia extraterrestres. Al hablar sobre ello, Anguita nos mostró una camiseta amarillo chillón que le doblaba en tamaño, obsequio de Frank Drake, en cuya espalda se incluía su famosa ecuación. Mientras lo hacía, afirmó que “probablemente esto será lo único que recordéis dentro de unos meses cuando penséis en esta charla”. Confío en que no sea así.

Uno de los puntos en los que más énfasis hizo Anguita fue en la necesidad de tener en cuenta el contexto geológico al analizar los procesos evolutivos. Así, por ejemplo, habló sobre la probabilidad de que un planeta que albergue una biosfera compleja, posea también una dinámica de tectónica de placas. Para Anguita, la diversidad ambiental actúa claramente como agente generador de diversidad biológica y por ello podría ser un factor interesante a investigar ante el descubrimiento de planetas habitables.

La habitabilidad de planetas y satélites de fuera y dentro del Sistema Solar era también un tema obligado. Habló de Marte y de Europa. Habló de exoplanetas, de sus características y posibles biosferas. Habló del interés en la localización de Supertierras (planetas rocosos de masa menor a diez veces la terrestre), las cuales potencialmente contendrían abundantes océanos, atmósferas densas y, tal vez, una dinámica litosférica digna.

La charla terminó con una esperanzadora promesa. Con el refinamiento tecnológico en la exploración espacial, ha aumentado astronómicamente (guiño) el número de planetas extrasolares conocidos. En 1964, Simpson clamaba el aspecto pseudocientífico de la exobiología en parte por la ausencia de evidencia experimental de este tipo de planetas. 31 años después, apareció el primero; y hasta ahora, no hemos dejado de contar: ¡y ya van más de 500! Pese a todo, el número total y los detalles asociados son todavía ridículos. Pero la progresión es evidente, y las próximas décadas vienen cargadas de misterio. Respecto a la búsqueda de inteligencia en el espacio escribía Sagan “Es difícil pensar en cualquier otra empresa a nuestro alcance (…) que sea una promesa tan grande para el futuro de la humanidad”. Personalmente, me conformaría con que en algún momento encontremos algún bichito simpáticamente original.

Dos genios por el precio de uno: Antonio Lazcano y Stanley Miller en la Universitat de València

Antonio Lazcano (izquierda) y Stanley L. Miller (derecha)

Cuando la genialidad se encuentra con una capacidad inusitada para llegar al accumbens de una audiencia heterogénea, se dan casos tan sorprendentes como el que tuvo lugar el pasado jueves a mediodía. Antonio Lazcano, catedrático del Origen de la Vida de la UNAM y anterior presidente de la prestigiosa sociedad de astrobiología y estudios sobre el origen de la vida ISSOL, impartió una conferencia sencillamente magnífica sobre los estudios de Stanley L. Miller acerca del origen abiótico de la materia orgánica en la Tierra primitiva. Fue una charla llena de anécdotas, de ingenio y de significado. Lazcano, con su característico estilo ameno y próximo, consiguió embelesar a un público que disfrutó enormemente la experiencia, a menudo a carcajada limpia. Para todos los interesados, entre los que probablemente destaquen los muchos compañeros que por una u otra razón no pudieron asistir, resumiré algunos de los puntos tocados, esperando no quedarme en lo superfluo a pesar de la síntesis.

Entre otras cosas, Lazcano quiso subrayar que Miller hizo muchísimo más que su tan famoso experimento clásico. Muchas repeticiones y variaciones, y una gran cantidad de resultados que fueron metódicamente anotados y caracterizados, aun sin ser todos ellos publicados. No entraré en detalles, ya que probablemente me quedaría en la punta del iceberg. Es interesante, aún así, comentar que el registro era tan detallado que las notas y los materiales almacenados pudieron servir años después a otros investigadores para retomar con precisión estos estudios.

Hubo tiempo también  para hablar de los últimos momentos de la vida de Miller, lo cual derivó en una conmovedora historia de amistad que finaliza con la publicación de su último artículo. Tras dos embolias, Stanley estaba débil y desganado, lo cual llevó a algunos de sus más cercanos compañeros a proponerle una última aventura intelectual. En los primeros trabajos de Miller, éste y Harold Urey emplearon una composición atmosférica reductora que ha sido posteriormente criticada, por lo que Lazcano, Jeff Bada (uno de los más exitosos estudiantes de Miller) y otros le propusieron a su maestro trabajar con una composición atmosférica neutra y comprobar cuáles eran los resultados. Así, tras 48 horas con un input de descargas eléctricas y de gases entre los que predominaban CO2 y N2, comprobaron que los productos eran fundamentalmente inorgánicos. Sin embargo, se dieron cuenta de que ello podía ser el resultado de trabajar con unas condiciones poco realistas, en las que se inhibían las rutas de síntesis química de aminoácidos, entre otras moléculas orgánicas. Dos factores más debían ser tenidos en cuenta: pH (debía ser aproximadamente neutro, y podría haber influido la presumible abundancia de CO32-) y presencia de antioxidantes (probablemente niveles significativos de Fe2+ –en los experimentos utilizaron ácido ascórbico–). En estas nuevas condiciones, sí aparecían niveles elevados (unos dos órdenes de magnitud mayores) de aminoácidos y otras moléculas orgánicas. En definitiva, un artículo muy interesante de donde pensaban que no podrían obtener resultados esclarecedores. Por desgracia, Stanley no llegó a verlo publicado. No obstante, sus amigos tenían la certeza de que la estimulación que le indujo la investigación fue un agradable apoyo en un momento terriblemente difícil.

Por otro lado, esta anécdota fue resaltada por Lazcano como uno de los más importantes mensajes a tener en cuenta, señalando especialmente a investigadores jóvenes: nunca están las cuestiones completamente resueltas y es posible retomar líneas experimentales olvidadas, obteniendo con ello nuevas conclusiones. Ilustró esta moraleja con una historia bíblica (aclarando que el trasfondo religioso era irrelevante), aquélla en la que dos ángeles fueron a evacuar a Lot y a su familia de Sodoma y les previnieron que no debían mirar atrás mientras la ciudad era destruida. La historia termina con la mujer de Lot convertida en una estatua de sal, por haberse dado la vuelta aun habiendo sido avisada. Lazcano resaltó entonces que ningún investigador o investigadora ha quedado nunca convertido en una estatua de sal por haber revisitado temas ya estudiados.

Antonio Lazcano durante su conferencia en el Parc Científic de la Universitat de València. A la izquierda se aprecia una imagen en la que se representa la huida de Sodoma de la familia de Lot, con su mujer convertida en una estatua de sal. Cortesía de Fernando González.

Con todo, fue una conferencia impresionante por tema y estilo. Es una suerte ser unos beneficiados colaterales de la buena relación del profesor Lazcano con sus amigos valencianos. Un científico superlativo y una persona cercana y risueña. Esperamos su vuelta con ganas.

Exámenes: highlight anything stupid

28 junio, 2010 5 comentarios

Mientras estudiamos para nuestros últimos exámenes del curso, una de nuestras mayores preocupaciones consiste en protagonizar una escena como la siguiente:

¡Ánimo a todos los que también os estéis examinando! ¡Ya queda menos!

Categorías:Humor

La DNA polimerasa η (eta), una heroína discreta

DNApol III

Hace unos meses repasaba con mi hermana el mecanismo general de la replicación del DNA, para una mejor visualización de cara a un examen de Biología y Geología. Veíamos cómo la polimerasa de DNA utilizaba como molde una de las cadenas para sintetizar una nueva hebra. Sin duda, se trata de un proceso elegante e intuitivo (incluso fue propuesto por Watson y Crick en el artículo de 1953 en el que se dio a conocer la estructura del DNA) que cautiva al contemplarlo por primera vez, aun en modelos sencillos. Pero qué cara me hubiese puesto mi hermana si le hubiese contado que existen unas cinco polimerasas diferentes en procariotas y aproximadamente quince en eucariotas. Seguro que, a pesar de su patente interés, después de mirarme con los ojos como platos se habría ido a ver la tele.

Nosotros también estamos poco acostumbrados a tener en cuenta esta diversidad de polimerasas, y frecuentemente nos limitamos a abstraer el mecanismo a un único ejemplar. Sin embargo, es crucial para nuestra placidez que existan y actúen estas enzimas, con diferencias tal vez sutiles pero funcionalmente distinguibles.

Así, algunas de ellas están especializadas en la reparación de desperfectos en la secuencia nucleotídica del DNA. Por ejemplo, los que son causados por exposición a la radiación ultravioleta. El daño más habitual causado por esta fuente mutagénica es la formación de dímeros de pirimidina (generalmente, timina-timina), que originalmente eran adyacentes, de manera que dejan de aparearse con la hebra complementaria. Esta separación puede provocar una mala replicación o incluso a una detención en la misma, dando lugar a cambios que, de un modo u otro, pueden alterar la secuencia del DNA resultante. En ocasiones, esto puede desencadenar en la aparición de enfermedades como cáncer de piel, lo cual presumiblemente ocurrirá con mayor probabilidad en aquéllos que se expongan más frecuentemente a la luz solar y en los que, como yo, tengan bajas cantidades de melanina.

Pero este efecto desastroso es evitado en gran medida por los heroicos sistemas de reparación celulares, y, con ellos, polimerasas de DNA especiales.  Por esto, cualquier información acerca del funcionamiento de estas macromoléculas puede ayudarnos a comprender el origen y la evasión de enfermedades potencialmente catastróficas. Hace un par de días celebraba Nature la publicación de dos artículos (1, 2) acerca de la dilucidación de la estructura de la DNA polimerasa η (eta). Esta enzima tiene una capacidad sorprendente para pasar a través de estas lesiones (en lo que se denomina síntesis translesión) y continuar la replicación como si de un simple bache en la calzada se tratase. Tras numerosas repeticiones y esfuerzos por vislumbrar su estructura tridimensional, se ha podido comprobar que esta enzima posee un centro activo entre la palma y el dedo (la polimerasa posee la disposición clásica en forma de mano) mayor al de las polimerasas tradicionales, de manera que una lesión abultada, como la del dímero de pirimidinas, cabe perfectamente. Así, mediante un mecanismo eficazmente flexible, puede pasar a través de estas magulladuras moleculares y continuar con la replicación del DNA.

DNA pol η en complejo con un fragmento de DNA que contiene un dímero de pirimidinas.

Personalmente, me satisface leer acerca de avances en el conocimiento de las causas y reparaciones de este tipo de daños en el material genético, ya que es probable que sin saberlo nos enfrentemos a ello a diario, en un combate silencioso. Una guerra de guerrillas en la que el enemigo únicamente lanza guijarros, que penosamente caen y son arrastrados por escobas moleculares. Sólo cabrá preguntarse: ¿cuántas piedras hacen falta para perforar una muralla?

José Saramago (1922-2010): descaro, franqueza y cordura

Pese a su poca relación con los temas que tocamos habitualmente en este blog, he considerado importante hacer un pequeño comentario acerca de la muerte de este gran hombre, el pasado viernes, día 18 de junio. Con una mezcla prodigiosa de lucidez y energía, José Saramago fue un acérrimo defensor del racionalismo y el escepticismo, y un áspero crítico de las decisiones políticas de su país, en las últimas décadas. Sin duda, ha llegado a ser uno de los estandartes del ateísmo y el comunismo. Entre su amplísimo historial de galardones, destaca el ser uno de los pocos receptores del Nobel (1998) que nos quedaba cerca, y haber sido investido doctor Honoris Causa por multitud de universidades del mundo (entre las españolas: la Autónoma de Madrid, la de Salamanca, la de Castilla la Mancha, la de Sevilla, la de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad Politécnica de Valencia, que tiene una calle en su campus con el nombre del escritor portugués). De entre sus textos, he de nombrar el célebre Ensayo sobre la ceguera, que me impactó tremendamente y del cual algunos pasajes me siguen generando respingos al recordarlos. Recomiendo hacer un pequeño homenaje a este simpático e inquebrantable señor, leyendo alguna de sus cortas pero profundas obras.

Es cierto que ésta no es más que una muestra de la inevitable realidad biológica de la que formamos parte, pero igual de irremediable es el sentimiento de pérdida de una fuente de perspicacia y sensatez, como lo era Saramago.

Cabe recordar que ésta no ha sido la única muerte notable de los últimos meses. Sin pretender ser fúnebre o macabro, sino más bien melancólico, no puedo dejar de mencionar otros nombres. El más reciente de ellos ha sido Miguel Delibes, que ha dejado vacante el sillón “e” de la RAE. A finales del año pasado otro sillón, el de la “Z”, quedó vacío por la muerte de Francisco Ayala (no confundir con el evolucionista). Y, por supuesto, no nos olvidamos del genial artista uruguayo Mario Benedetti, autor de algunos de los poemas que más robustamente han quedado anclados en mi memoria.

En el ámbito científico, podemos lamentar la muerte del filósofo y matemático Martin Gardner, reconocido divulgador de la ciencia y las matemáticas y autor de la afamada edición anotada de los cuentos de Alicia, de Lewis Carrol. Por otra parte, hace un año nos hablaba Borja del fallecimiento de Brian Goodwin, nombrándolo por su apodo de “el poeta de la biología teórica”. Otras entradas a recordar son las que evocan las figuras de John Maddox y de Stanley Miller (ésta última es más antigua, pero la cito por su significatividad), ambas extraídas del bloc de Juli Peretó.

Categorías:Biografías, Noticias

El vídeo del viernes: una original odisea

18 junio, 2010 4 comentarios

Todos hemos visto esa clase de películas en las que un invencible guerrero viaja a tierras lejanas para rescatar a su amada. En su camino, a través de torres y mazmorras, debe luchar contra temibles adversarios, cargados con las más mortíferas armas. Como espectadores, presuponemos que nuestro protagonista sabe cómo derrotar a las más poderosas bestias, pero también sufrimos al pensar en la posibilidad de que sea repentinamente atravesado por una imprevista espada. Y, en el fondo, esperamos ver la escena final, en la que coge de la mano a una escultural actriz, que reconocemos de algún anuncio de perfumes, y la música suena mientras se dan un beso en primer plano.

Bien, tenemos un vídeo para vosotros con una historia, digamos, parecida. Transcurre en la Patagonia chilena, en un lugar perdido en medio de un paisaje majestuoso. La lucha tiene lugar en un árbol. ¿Un árbol? Vaya, que giro más raro. ¿Y qué os parece si además cambiamos el beso final por una cópula? A alguno de vosotros seguro que ahora ésta le parece una historia más atractiva. Pero además, veremos que la chica de la película será una total desconocida para el galán de turno. Y os garantizo que será bastante fea. También es cierto que nuestro héroe no es ningún guaperas. De hecho, ¡tiene unas mandíbulas tan grandes como el resto de su cuerpo! Aún con todo esto, el vídeo es espectacular y emocionante; y qué mejor que vivirlo en compañía del siempre magistral David Attenborough. Se trata de la extraordinaria historia del escarabajo de Darwin. Disfrutadla hasta el final, que seguro que os sorprende.

Vídeo tomado del blog de Antonio Martínez Ron, donde también encontramos el divertido sketch de la semana pasada.

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