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¿Vida artificial? Craig Venter ataca de nuevo

Dijo que volvería con novedades y lo acaba de hacer. Craig Venter y su equipo han publicado un artículo en Science que ya ha movido cielo y tierra en las portadas de prensa internacional  y local. “Vida artificial” o “vida sintética” son términos que se han utilizado para definir el logro de Venter. Es un hito a tener en cuenta y sobre el que vale la pena reflexionar.

En el artículo que firman Gibson et al. se explica cómo han conseguido insertar un genoma artificial (sintetizado de novo) de Mycoplasma mycoides en una célula receptora de Mycoplasma capricolum. Mediante una combinación de síntesis enzimática in vitro y recombinación in vivo en levadura y en E. coli, han conseguido reescribir el genoma de M. mycoides, con ligeras variaciones (entre ellas, 4 “marcas de agua” – secuencias insertadas para distinguir el genoma artificial del original – y un elemento transponible de E. coli que se les coló traviesamente durante el proceso –). Las células se replicaban a tasas similares a las de las formas naturales, y las colonias tenían un aspecto similar a las de M. mycoides. El nuevo ser (“that thing…”, como lo llama Carl Zimmer) tiene el nombre de su padre: Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0.

Izquierda: Colonias de M. mycoides JVCI-syn1.0, de color azul por poseer el gen lacZ, que expresa beta-galactosidasa, y forma un compuesto azul a partir de X-gal. Derecha: Colonias de células originales, sin el gen lacZ y, por tanto, blancas.

La comunidad científica ya ha levantado el pulgar y, al mismo tiempo, bajado los humos de la prensa. Desde luego que es un avance importante, sin duda. Como el propio artículo concluye: el diseño, síntesis, ensamblaje y transplante de cromosomas sintéticos ya no es una barrera a derribar. Pero estamos muy lejos de haber sintetizado vida.

Paralelamente al artículo de Science, Nature también ha querido contribuir a la causa y publica un artículo de opinión con declaraciones de ocho científicos. Es destacable cómo, cada uno a su modo, pretenden transmitir calma y evitar euforias infundadas, al tiempo que remarcan la importancia de tamaño logro.  David Deamer, de la Universidad de California, admite que “el adelanto (…) consiste en haber diseñado e insertado un genoma entero, no sólo un gen”. Con la misma intención y poniendo las cosas en su sitio, Jim Collins, de la Universidad de Boston, dice que “es un avance importante en nuestra capacidad de rediseñar organismos; no representa la creación de vida desde cero”. Más críticos son Steen Rasmussen y George Church, de la Universidad del Sur de Dinamarca y de la Escuela de Medicina de Harvard, respectivamente. El segundo propone una analogía bastante clara: “imprimir una copia de un texto antiguo no es lo mismo que entender el lenguaje que utiliza”, y comenta que “el gran reto sigue siendo el comprender las partes de la célula que permiten que el DNA lleve a cabo su función”. Ésta es la gran limitación en la relevancia del trabajo del equipo de Venter: describe una metodología para sintetizar e insertar grandes fragmentos cromosómicos, pero no nos dice nada acerca de cómo funciona una célula, ni tampoco es lo que pretende. Por otra parte, tampoco se trata de una célula totalmente artificial, dado que ni el citoplasma ni la membrana eran sintéticos.

Es muy divertido, por cierto, leer los comentarios de Venter sobre el uso potencial de estas células “sintéticas”. ¿Qué no podrán hacer con sus nuevos bichos? Mitigar el cambio climático, luchar contra la contaminación de aguas y generar grandes cantidades de biocombustibles, vacunas o suplementos alimenticios son algunos de los proyectos que pregona el autor con el afán transparente de recibir finalmente el premio Nobel.

La parte negativa de todo esto ha sido bien prevista por Juli Peretó, quien rápidamente ha comentado en su bloc la noticia: “Ara ens queda també aguantar les innombrables informacions acrítiques i totes aquelles bajanades dels científics jugant a ser déus… una manera com altra de menysprear els déus.”

  1. pechuan
    21 mayo, 2010 a las 10:22

    XDDD t’has adelantat ^^

  2. Dani M.
    21 mayo, 2010 a las 12:09

    Desde luego, aunque la noticia no tenga tantísima relevancia como los titulares (sensacionalistas) de las noticias en los periódicos para profanitos, es un grandísimo paso creo yo.
    Hemos pasado de pensar en la idea que se tenía de creación de vida como algo totalmente impensable hace unos años, a algo digno de ciencia ficción, y ahora como algo plausible, una imagen del final del camino que aun estando muy lejos, no está a una distancia insalvable.
    Es, en fin, una noticia que creo que quedará grabada en la historia de la ciencia como antesala a lo que parece que vendrá.

    PD: me río cada vez que veo la foto de Craig, es genial XD

  3. Jose A.
    21 mayo, 2010 a las 15:57

    ¡Muy buena entrada!
    Un logro tecnológico importante pero que no incrementa significativamente nuestra comprensión sobre la complejidad de los procesos celulares, es mucho lo que nos queda por conocer para poder sintetizar realmente vida artificial. Pero bueno, el perfeccionamiento de la síntesis química de genomas permitirá aplicaciones muy interesantes tanto en el ámbito de la tecnología como en el de la ciencia básica, a la vez que generará numerosas polémicas éticas. Imaginemos un distante futuro en el que la especie humana se escinda en dos grupos: Elois y Morlocks.

  4. Fernando G
    22 mayo, 2010 a las 14:26

    Muy bien descrito el logro, y acotados sus límites. Sin negarle sus indudables méritos, JCV es bien conocido por sus pequeñas “exageraciones”. La última vez que estuvo en Valencia, hace un par de años, dió una conferencia en el Museo Príncipe Felipe en la que, tras sintetizar, ensamblar y clonar el genoma de M. genitalium (Science 319: 1215), afirmó que ese era el primer paso para crear vida. Hubo quien comparó ese paso al mismo avance que suponía ir desde el museo al aeropuerto en su viaje de retorno a Maryland. Ahora parece que ya ha llegado a Barajas. El último paso parece bastante más difícil: diseñar “de novo” un gen capaz de hacer una función concreta y “novedosa” (seguramente harán falta no uno, sino varios) y ensamblarlo con otros (deberíamos exigir que también fuesen nuevos?) que permitiesen al nuevo organismo cumplir con todas las condiciones de un ser celular vivo y que realizase correctamente la nueva función. Por cierto, aceptamos que el primer recinto del nuevo genoma sea una célula privada de su material hereditario o exigimos que también se sintetice sin aprovechar una célula preexistente.
    Alguna vision crítica adicional desde investigadores en Biología sintética la podéis encontrar en http://scienceblogs.com/oscillator/
    Saludos.

    FG

  5. noel
    24 mayo, 2010 a las 17:43

    espero que los religiosos esta ves permitan mas avances que cada vez que hay un nuevo descubrimiento que puede hacer bien a la gente no se puede hacer nada por ese temor colectivo de miedo a lo nuevo

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